Al igual que todos los seres vivos, las plantas también atraviesan distintas etapas de su vida, con diferencias en su forma de crecer y en lo que su cuerpo prioriza en cada momento. El cáñamo no es una excepción. Desde que una semilla se activa hasta que la planta completa su ciclo, ocurren cambios claros y ordenados que se pueden observar directamente en su estructura, en sus hojas y en la aparición de flores.
Estas etapas han sido descritas y organizadas a partir de la observación sistemática del desarrollo del cáñamo, como la realizada por Mediavilla et al. (1998). Su trabajo permitió poner nombre y orden a un proceso que, aunque ocurre de forma natural y con particularidades distintas, sigue una secuencia reconocible. Entender estas fases ayuda tanto a quienes desean comprender que ocurre con las plantas de su cultivo, como a quienes quieren conocer más los detalles del mundo del CBD.
Germinación y emergencia: el nacimiento de la planta
La vida del cáñamo comienza en una semilla que, por fuera, parece inactiva. En cuanto se dan las condiciones adecuadas de humedad, esa semilla “despierta”. Lo primero que ocurre no es algo visible en la superficie, sino bajo tierra: aparece una pequeña raíz que crece hacia abajo. Esta raíz inicial tiene una misión muy concreta: fijar la planta y empezar a absorber agua.
Solo después de que esa base está asegurada, el tallo comienza a crecer hacia arriba. En este movimiento, la planta atraviesa la superficie del suelo y se abren dos pequeñas hojas redondeadas. Estas hojas no tienen la forma típica del cáñamo adulto y cumplen una función temporal. Sirven como una reserva inicial de energía mientras la planta pone en marcha sus propios sistemas.
Durante esta etapa, la planta es extremadamente sensible. Todo su esfuerzo está puesto en pasar de ser una semilla a convertirse en una planta capaz de sostenerse por sí misma. Aún no crece en altura ni en volumen de forma significativa; está estableciendo los cimientos de todo lo que vendrá después.
Etapa vegetativa: crecimiento del cáñamo
Una vez superada la emergencia, la planta entra en una fase de crecimiento continuo. Aquí es donde el cáñamo empieza a “construirse”. El tallo se alarga, las raíces se expanden y aparecen nuevas hojas. Con el tiempo, estas hojas adoptan la estructura típica reconocible del cáñamo, con varios segmentos bien definidos.
Durante esta etapa, la planta prioriza dos cosas: expandirse y fortalecerse. Cada nuevo par de hojas aumenta su capacidad de captar energía, y cada tramo de tallo refuerza la estructura que más adelante deberá sostener flores. Al mismo tiempo, el sistema de raíces se extiende para poder absorber más agua y nutrientes.
Aunque todavía no hay flores, esta fase es clave porque determina el tamaño, la forma y la capacidad general de la planta. Todo lo que ocurre aquí influirá directamente en lo que será posible durante la floración.
Floración y formación de cannabinoides
En cierto punto, el cáñamo cambia su forma de crecer. Deja de concentrarse en producir más hojas y tallos y comienza a formar flores. Este cambio no es inmediato ni uniforme, sino gradual. Primero aparecen pequeñas estructuras en los puntos donde se unen las hojas y el tallo, que poco a poco se desarrollan hasta convertirse en flores completas.
Es en esta etapa cuando la planta empieza a producir grandes cantidades de los compuestos por los que es conocida, incluido el CBD. La floración no solo es un cambio externo; internamente, la planta redirige gran parte de su energía a estas nuevas estructuras.
La floración avanza de abajo hacia arriba y se prolonga durante semanas. Durante este tiempo, la planta alcanza su máxima complejidad biológica, ya que combina la función reproductiva con la producción de compuestos protectores y químicos propios del cannabis.
Tricomas: la fábrica de CBD y cannabinoides
Durante la floración aparecen los tricomas, unas estructuras microscópicas que recubren las flores y algunas hojas cercanas. A simple vista pueden parecer un polvo brillante, pero allí adentro hay fábricas químicas donde se producen y almacenan cannabinoides como el CBD.
Al inicio, los tricomas son transparentes, luego adquieren un aspecto lechoso a medida que se van llenando de compuestos como el CBD, el THC, el CBG y otros cannabinoides, aunque empiezan en su forma ácida. Finalmente, cuándo los compuestos dentro de los tricomas se han formado y empiezan a envejecer, adoptan un aspecto ámbar. Estos cambios indican cómo avanza el ciclo químico de la planta. En el contexto del CBD, el momento clave suele coincidir con el final de la fase lechosa, cuando la producción de cannabinoides ha alcanzado su punto óptimo antes de empezar a degradarse. Es allí cuándo se cosechan las flores CBD.
Formación de semillas y reproducción del cáñamo
Si durante la floración ocurre la fecundación, la planta entra en una etapa reproductiva plena. Las flores femeninas comienzan a desarrollar semillas en su interior, que poco a poco se endurecen y maduran.
Aunque en el cultivo orientado al CBD normalmente se buscan flores sin semillas, esta fase es fundamental para la reproducción de la planta. En el caso de algunos cultivos, aquí es donde se conserva la genética, ya sea para planificar cruces o asegurar la continuidad de una variedad específica. La planta invierte gran parte de su energía en completar este proceso antes de cerrar su ciclo.
Senescencia: el cierre del ciclo del cáñamo
Después de la floración y la formación de semillas, la planta entra en su última etapa. Las hojas empiezan a perder color, el crecimiento se detiene y los tejidos comienzan a secarse. Este proceso es natural y esperado.
La senescencia no es una enfermedad. Es la forma en que la planta concluye su vida después de haber cumplido todas sus funciones. Con el tiempo, la estructura se degrada y los nutrientes regresan al entorno, cerrando el ciclo que comenzó con una semilla.
Duración de cada etapa de vida del cáñamo
Aunque las etapas del cáñamo siguen siempre el mismo orden, la duración de cada una puede variar según la genética de la planta, las condiciones del entorno y las técnicas usadas en cada método de cultivo. Aun así, a partir de la observación de ciclos completos, se pueden reconocer rangos de tiempo habituales que ayudan a ubicar cada fase dentro del conjunto del ciclo vital.
- Germinación y emergencia: de 1 a 2 semanasDesde que la semilla se activa hasta que la planta emerge y muestra sus primeras hojas.
- Etapa vegetativa: de 3 a 8 semanasPeriodo dedicado al crecimiento del tallo, las hojas y la estructura general de la planta.
- Floración y formación de cannabinoides: de 6 a 10 semanasFase en la que aparecen las flores y se desarrolla la mayor parte del CBD y otros cannabinoides.
- Formación de semillas (si ocurre fecundación): de 4 a 6 semanas dentro de la floraciónTiempo en el que las semillas se desarrollan y maduran en las flores.
- Senescencia: de 1 a 3 semanasEtapa final en la que la planta deja de crecer y completa su ciclo vital.
Conclusión: la vida que hay detrás de las flores de CBD
Detrás de las flores de CBD hay un recorrido increible de vida, marcado por cambios constantes que permiten su desarrollo. Desde la germinación hasta la senescencia, el cáñamo atraviesa etapas bien definidas en las que prioriza crecer, reproducirse y finalmente cerrar su ciclo.
Conocer estas fases hace parte de la experiencia que poseen los cultivadores de cáñamo, pero también es una ventana a la complejidad profunda detrás del CBD. Cada cogollo es el resultado de una planta que pasó por distintas etapas infinitamente fascinantes, y que fue acompañada por cultivadores expertos para lograr la calidad que esperas al comprar CBD premium.
Referencias
Mediavilla, V., Jonquera, M., Schmid-Slembrouck, I., & Soldati, A. (1998). Decimal code for growth stages of hemp (Cannabis sativa L.). Journal of the International Hemp Association, 5, 65–68.



